Terapias:

Plan de tratamiento

El tratamiento que se trabaja con los pacientes son las técnicas cognitivo-conductuales que se realizarán dentro de las terapias de grupo. Estas no son directivas y son los pacientes quienes por orden de solicitud intervienen exponiendo su problemática así como todas aquellas situaciones que, mínimamente relacionadas con el alcohol, suceden en su devenir diario. Durante su discurso el paciente solo puede ser interrumpido por el terapeuta con el fin de aclarar determinados puntos o reconducir su planteamiento hacia un fin terapéutico. Se evita la  opinión sobre la conducta de otros pacientes procurando que los posibles comentarios a las problemáticas que se plantean dentro del grupo sean el resultado de la propia experiencia. Del mismo modo, están desaconsejadas las preguntas directas a otros pacientes, así como el diálogo entre ellos. Podríamos decir que su desarrollo tiene unas características similares a la terapia centrada en la persona de Rogers (1951).

La idea principal de las técnicas cognitivo-conductuales, una vez superada la fase de deshabituación física, es el control de las ansias de consumo que se ha venido a definir como dependencia psicológica. En nuestro caso estarán orientadas a la obtención de la abstinencia. Su eficacia ha sido suficientemente demostrada a través de numerosos estudios (Vallejo, 2012), y  como comenta Ambrosio (2004), existe un importante soporte científico que avala la eficacia de determinadas técnicas psicológicas en el tratamiento de las conductas adictivas.

Los componentes que se utilizan en la terapia son:
Prevención de estímulos.
Terapia racional emotiva conductual (TREC) de Ellis (1979).
• Entrenamiento en habilidades sociales.
• Habilidades de afrontamiento (Monti, Kadden, Rohsenow, Cooney y Abrams, 2002).
Inoculación de estrés (Meichenbaum, 2007)
• Terapia de solución de problemas (D'zurilla y Goldfried, 1971)
• Estrategia de prevención de recaídas (Marlatt y Gordon, 1985)

En nuestro caso, como no son terapias directivas, no se establece un orden y plazo en la aplicación de los tratamientos, sin embargo desde un principio se explica a los pacientes que  el proceso de recuperación lleva un orden, que si bien no es estricto, constituye la línea general de aprendizaje desde los primeros pasos de la prevención de estímulos hasta la fase final en la que se trabaja sobre la prevención de recaídas.

Las técnicas de relajación progresiva, diseñada por Jacobson (1939), se explican desde el principio y son de aplicación según las necesidades a lo largo de todo el tratamiento.

Junto con las técnicas cognitivo conductuales con las que hemos dado base a nuestro tratamiento, nos serán de gran utilidad en el tratamiento los postulados que propone la Terapia de aceptación y compromiso (ACT) (Hayes, 2004):

• Desesperanza creativa –ver la inutilidad de los intentos por solucionar problemas
• Orientación hacia valores –cuáles son valiosos, y qué coste generan
• Abordar que el control es el problema
• Aceptación –abrirse a la experiencia de los pensamientos como solo pensamientos,
• La de-fusión cognitiva  “ver las nubes que pasan”
• El yo como contexto –yo no soy mi pensamiento.
• La acción comprometida –concretar metas en las áreas del camino  a pesar de los obstáculos . (Ruiz, Díaz y Villalobos, 2012).

El papel de las emociones será crucial en el tratamiento, pues durante los periodos de consumo las emociones fluctúan de forma indiscriminada. Las emociones son fundamentalmente adaptativas, por lo que nuestro cometido será entrelazar entre las diversas fases propuestas del tratamiento los conceptos de la Terapia de regulación emocional, que arranca de un enfoque neo-humanista denominado Terapia de Proceso Experiencial de Greenberg, Rice y Elliott (1993)

Referencias

  • Ambrosio, E. (2004). Psicobiología de la drogadicción. Madrid: Sanz y Torres.
  • D'zurilla, T. J. y Goldfried, M. R. (1971). Problem solving and behavior modification. Journal of abnormal psychology, 78 (1), 107-126.
  • Ellis, A. (1979). The theory of rational-emotive therapy. En A. Ellis y J. M. Whiteley (Eds.). Theoretical and empirical foundations of rational-emotive therapy (33-60). Monterrey, CA: Thomson Brooks/Cole.
  • Greenberg, L. S., Rice, L. N. y Elliott, R. (1993). Facilitating emotional change: The moment-by-moment process. New York: Guilford Press.
  • Hayes, S. C. (2004). Acceptance and Commitment Therapy, Relational Frame Theory, and the third wave of behavioral and cognitive therapies. Behavior Therapy, 35, 639-665.
  • Jacobson, E. (1938). Progressive relaxation. Chicago: University of Chicago Press.
  • Marlatt, G. y Gordon, J. R. (Eds). (1985). Relapse Prevention: Maintenance Strategies in the Treatment of Addictive Behaviors. New York: Guilford Press.
  • Meichenbaum, D. (2007). Stress inoculation training: a preventative and treatment approach. En P. M. Lehrer,  R. L. Woolfolk y W. S. Sime. Principes and practice of stress management (F. Cognitive Methods,19) (3ª Ed.). New York: Guilford.
  • Monti, P. M., Kadden, R. M., Rohsenow, D J. Cooney, N. L. y Abrams, D. B. (2002). Treating alcohol dependence: A coping skills training guide. Nueva York: Guilford Press.
  • Rogers, C. (1951). Client-centered therapy. Boston: Houghton & Mifflin.
  • Vallejo, M. A. (2012). La situación actual de la terapia de conducta. En M. A. Vallejo y M. I. Comeche (Coord.).Lecciones de terapia  de conducta (35-78). Madrid: Dykinson.